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Alumnos en Stanford cuentan su experiencia

Cuatro estudiantes de la UM fueron seleccionados para el programa University Innovation Fellows de la Universidad de Stanford y viajaron a Silicon Valley en marzo

En Google los empleados destinan el 20% de su tiempo —remunerado— a trabajar en un proyecto innovador que los apasione. Así surgieron los Google Glass, que entre muchas de sus posibles usos, permitieron que en 2013 un doctor experto en telemedicina de la Universidad de Stanford colaborara con una cirugía de rodilla que tuvo lugar en Madrid, ya que pudo verla en línea a través de los lentes del cirujano.

“Ver de cerca el futuro”, así resumió Romina Dominzain el encuentro de fellows de Stanford con estudiantes de distintos países, que tuvo lugar en marzo de 2017. Después de ser elegidos en una convocatoria de Initium y completar un curso online de la Universidad de Stanford, cuatro alumnos de la UM fueron aceptados para formar parte del University Innovation Fellows (UIF) del centro de estudios que lidera el mundo de los emprendimientos a nivel universitario. El deber de los fellows es promover el espíritu emprendedor en sus universidades y en la cultura para impulsar cambios.

Romina Dominzaín (Ingeniería Civil), Luis Gurméndez (Ingeniería en Informática), Matías Menéndez (Ingeniería Industrial) y Cecilia Tejera (Economía y Dirección y Administración de Empresas) formaron así el “Leadership Circle” de la UM y tuvieron la oportunidad de conocer no sólo Stanford sino también organizaciones y empresas del ecosistema emprendedor e innovador de Silicon Valley. En la siguiente entrevista, Romina cuenta su experiencia:

¿En qué consistió la capacitación online previa al viaje?

Fue fundamentalmente práctico pero con una base teórica muy interesante y completa sobre Design Thinking, Lean Methodology y Storytelling. Siguiendo el concepto de “learning by doing”, cada semana teníamos distintas tareas que cumplir de forma individual o grupal. En este último caso, a veces era junto a nuestro “Leadership Circle” o con estudiantes de otras universidades del mundo. Estas tareas estuvieron enfocadas en la identificación de oportunidades de mejora en nuestra universidad y a armar proyectos en torno a éstas.

¿Cómo fue el encuentro en Silicon Valley?

Fueron cuatro días de mucha inspiración y trabajo. Estuvimos en Google HQ, en el d.School de Stanford, en Microsoft y otras empresas. Pudimos conocer a estudiantes de variadas carreras y universidades del mundo, jóvenes muy distintos pero con un objetivo en común: ser agentes de cambio en sus universidades y en la sociedad.

A través de la plataforma del curso se hace mucho hincapié en la comunidad de fellows, pero no fue hasta que estuve en Stanford que comprendí el verdadero significado. La comunidad de fellows es el recurso más importante que te deja el programa, una red de jóvenes comprometidos, que te motivan y están dispuestos a ayudarte una vez que regresas a tu universidad.

Hablamos muchísimo de inclusión, es un ingrediente fundamental para la innovación: equipos con personas distintas toman mejores decisiones y diseñan mejores productos y servicios. Conocimos a personas con formación ingenieril, científica o de negocios, que hoy trabajan como ingenieros de cultura, evangelizadores de innovación y otros puestos que a muchos nos resultan de película. Estamos ante un cambio de paradigma, se nos viene el futuro y ante esto me pregunto ¿cómo podemos hacer los jóvenes, empresas y universidades uruguayas para estar preparados?

Según la descripción del programa los fellows tienen el deber de trabajar para impulsar a sus compañeros a ganar “el conocimiento, las habilidades y las actitudes necesarias para competir en la economía del futuro y crear un impacto positivo a nivel global”. Esto implica la responsabilidad de contagiar las ganas de trabajar para influir positivamente en la sociedad buscando el bien de cada persona, del país y del mundo. ¿Qué opinas sobre esto?

Algo que nos dejaron bien claro es que este programa no es una receta mágica para guardarnos y no compartir. De nada sirve si todo lo que vivimos se queda entre nosotros y sólo somos nosotros los que trabajamos en impulsar la cultura de innovación, no es inclusivo ni efectivo. Es indispensable compartir todas nuestras experiencias y sumar más gente con ganas de trabajar en esto: que se generen más y nuevos proyectos y que el próximo año más estudiantes vayan a Stanford. Hay que generar un movimiento en el cuál cada vez más jóvenes se involucren y participen con responsabilidad, con la intención de dejar una huella positiva en el de al lado, en nuestra comunidad y en el mundo.


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